ESTUDIO REVELA LA INFLUENCIA DEL AMBIENTE EN LAS RECAÍDAS DE LOS ADICTOS Por Ziara González Nieves / Notic@mpus El cuadro puede ser el siguiente: un adicto a la cocaína sale de la institución psiquiátrica en la que estuvo hospitalizado para tratar su adicción. Luego de una o dos semanas ingresado, su cuerpo está libre de la sustancia y su mente, tras secciones terapéuticas, busca con optimismo las herramientas para no recaer y salir del vicio. Llega al vecindario en donde vive y observa la esquina en donde capeaba por cocaína. Unos pasos más adelante, ve el callejón en donde, tal vez, consumía la droga acompañado o solo. Las memorias le van creando ansiedad de consumir la droga y satisfacer su necesidad. Pasan los días y las memorias se acrecientan, hasta el punto que el individuo recae en el vicio. Esta situación es una común en casos en donde la persona adicta que se encuentra en un proceso de rehabilitación recae porque el medio en donde se rodea le rememora su adicción, y según la Dra. Carmen Maldonado Vlarr, bióloga especializada en neurociencia conductual y neurobiología de la drogadicción, es una que se podría evitar con una farmacología adecuada dirigida a esa persona. Según un estudio realizado por Maldonado Vlarr, quien es catedrática del Departamento de Biología de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y un grupo de estudiantes investigadores de su laboratorio, el estímulo de dos hormonas puede evitar que drogodependientes que se encuentren en el proceso de rehabilitación recaigan. El proyecto de la catedrática va orientado a entender las fases neuronales y conductuales de la adicción a las drogas, particularmente la cocaína. El quipo de Maldonado Vlarr descubrió que la hormona vasopresina (una hormona antidiurética y un vasoconstrictor que ayuda a regular el balance de agua y la presión sanguínea, y que ayuda en los procesos de aprendizaje y de la memoria) es necesaria para aprender a asociar un ambiente con el uso de la cocaína y formar recuerdos. Se trata de la primera vez que una hormona, relacionada con funciones endocrinas periferales, es vinculada a los procesos de memoria que provocan adicción a la cocaína. También, el estudiante Enrique Rodríguez, discípulo de Maldonado, encontró en el trabajo del laboratorio que dirige la catedrática que la oxitocina podría reducir la ansiedad que surge cuando un adicto en recuperación regresa a un entorno que le trae recuerdos sobre el uso de drogas.
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Los hallazgos de Maldonado Vlarr y su equipo podrían arrojar luz y alternativas al tratamiento de la adicción a las drogas que nazca de hormonas que ya el cuerpo produce. “Nuestros estudios han demostrado que el ambiente, si lo asocias con la droga constantemente, da placer. Es por eso que el devolver al adicto al mismo entorno en donde usaba la droga hace que la persona le genere una ansiedad y una necesidad de satisfacer las memorias asociadas a esto, y son tan intensas que reinciden en usar la droga”, asegura la catedrática quien se encuentra a favor de la medicalización de la drogas como método de tratar a adictos. “En mi opinión la drogadicción es un problema de salud mental, y debido a eso hay que atenderlo como cualquier otro problema de salud. (…) ¿Tú cuestionarías si una persona con diabetes se tiene que inyectar insulina? ¡No! ¿Por qué no? Porque han dicho los expertos que son personas que tienen una insuficiencia de azúcar y hay que darles insulina, y porque dependen de esto para poder sobrevivir. Los pacientes de alta presión: ¿tú cuestionarías que le den los medicamentos de alta presión? ¡No!. ¿Por qué no? Porque si no tienes esas medicinas le puede dar un infarto y se muere. Entonces, ¿por qué no podemos estar a favor de ofrecer a las personas adictas unas estrategias sustitutivas o médicas para ellos poder satisfacer su condición?”, indica, al tiempo que asegura que los centros de rehabilitación en la Isla no son suficientes de por sí para rehabilitar al adicto ya que éste último siempre vuelve al entorno nocivo. “Siempre he estado a favor de que, de una forma estructurada, se medicalice la mayoría de las drogas. Hay ciertas drogas que ya están medicalizadas, el ejemplo clásico es la heroína con la metadona. Yo favorezco la medicalización porque funciona, siempre y cuando existan las estructuras gubernamentales y de apoyo social que le den alternativas a ese adicto a reintegrarse a la sociedad. Pienso que la única forma de la medicalización de la droga es que exista una manera de tú monitorear, visitar a la persona a su entorno y trabajarlo”, puntualizó. La investigación de Maldonado Vlaar y su equipo se encuentra buscando recursos y asociaciones con farmacéuticas para llevar los resultados a nivel pre-clínico y hacer los estudios en personas. Aunque el proceso es extenso, la catedrática espera que rinda frutos próximamente. Fotos J. Perez-Mesa / Notic@mpus |
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